
La escoliosis es una alteración tridimensional de la columna que puede aparecer durante el crecimiento o en la edad adulta. En esta guía explicamos cómo se detecta, qué síntomas puede producir y qué opciones de seguimiento y tratamiento existen.
Qué es la escoliosis
La escoliosis no consiste solo en que la espalda se desvíe hacia un lado. También suele existir rotación de las vértebras, lo que puede hacer que una escápula, una costilla o una cadera se vean más prominentes.
Desde el punto de vista médico, se considera escoliosis una curva de 10 grados o más (≥10°) medida en una radiografía mediante el ángulo de Cobb. No es lo mismo que una mala postura: una alteración postural puede corregirse al colocarse recto, mientras que una escoliosis estructurada persiste y debe valorarse según la edad, el crecimiento restante, el tipo de curva, los síntomas y el riesgo de progresión.
La forma más frecuente es la escoliosis idiopática, para la que no se conoce una causa única. Representa más del 80 % de los casos y suele hacerse visible durante el crecimiento rápido. La escoliosis idiopática del adolescente afecta aproximadamente al 2–3 % de los jóvenes; las niñas presentan un mayor riesgo de que la curva progrese y llegue a necesitar tratamiento.
Tener escoliosis no significa automáticamente padecer una enfermedad grave. Muchas curvas son leves y solo necesitan revisiones periódicas. El objetivo de la valoración médica es determinar si cada caso requiere seguimiento, tratamiento conservador o valoración quirúrgica.
Qué síntomas da y cuándo acudir al especialista
Escoliosis en niños y adolescentes
En niños y adolescentes, la escoliosis suele detectarse al observar alguna asimetría corporal:
- Un hombro parece más alto que el otro.
- La cintura no se ve igual en ambos lados.
- Una cadera sobresale más.
- La ropa cae de forma asimétrica.
- Al inclinarse hacia delante aparece una prominencia costal o lumbar.
El test de Adams consiste en observar la espalda mientras la persona flexiona el tronco hacia delante. Es una maniobra de cribado útil para detectar la rotación del tronco y puede complementarse con un escoliómetro.
Durante la adolescencia, la escoliosis a menudo no produce dolor. Las curvas pequeñas o moderadas pueden pasar desapercibidas precisamente porque no causan molestias relevantes. Por eso es importante prestar atención a la asimetría corporal.
Conviene solicitar una valoración por un médico rehabilitador si los hombros o las caderas están desnivelados, la espalda parece torcida, la ropa cae de forma desigual o la deformidad parece aumentar durante el crecimiento. También debe tenerse en cuenta la existencia de antecedentes familiares.
Escoliosis en adultos
La escoliosis del adulto puede ser la continuación de una curva previa o una escoliosis degenerativa de nueva aparición, relacionada con el desgaste de los discos y las articulaciones vertebrales.
En estos casos pueden aparecer dolor lumbar, sensación de desequilibrio corporal y fatiga al permanecer de pie. Algunas personas también presentan dolor irradiado hacia la pierna. Estos síntomas suelen relacionarse con la degeneración discal o facetaria, la estenosis y el desequilibrio asociados, y no necesariamente con el tamaño de la curva por sí solo.
Señales de alarma
Requieren valoración médica preferente el dolor constante, nocturno, radicular o progresivo; la fiebre, la pérdida de peso, una progresión rápida de la deformidad o una alteración de la marcha. Estos hallazgos pueden hacer necesario descartar una causa distinta de una escoliosis idiopática típica.
La debilidad progresiva requiere valoración médica urgente. La pérdida reciente de sensibilidad en la zona perineal o un cambio reciente en el control de la vejiga o el intestino requieren acudir a Urgencias de inmediato.
Causas, tipos y grados de la escoliosis
Tipos de escoliosis según su causa
Escoliosis idiopática. Es la forma más frecuente. Puede existir cierta tendencia familiar, pero no se contagia, no aparece por sentarse mal ni está causada por llevar mochila.
Escoliosis congénita. Se produce cuando alguna vértebra no se forma o no se separa correctamente antes del nacimiento. Es poco frecuente y puede asociarse a alteraciones renales o de la médula espinal.
Escoliosis neuromuscular. Está relacionada con enfermedades que afectan a los nervios y los músculos, como la parálisis cerebral, la distrofia muscular o determinadas lesiones medulares. La curva forma parte de un problema funcional más amplio y suele requerir un manejo multidisciplinar.
Clasificación por edad
La Scoliosis Research Society diferencia los siguientes grupos:
- Escoliosis infantil: de 0 a 2 años.
- Escoliosis juvenil: de 3 a 9 años.
- Escoliosis adolescente: de 10 a 17 años.
- Escoliosis del adulto: a partir de los 18 años.
La edad de inicio influye en el riesgo de progresión, el seguimiento y las opciones de tratamiento.
Grados de escoliosis
Los grados son una parte importante de la decisión, pero no deben interpretarse de forma aislada. De manera orientativa:
- Por debajo de 10° no se cumple la definición radiográfica de escoliosis.
- Las curvas pequeñas suelen controlarse mediante observación y seguimiento.
- El corsé puede valorarse aproximadamente entre 20–25° y 40–45° cuando todavía queda crecimiento y existe riesgo de progresión.
- La cirugía suele valorarse cuando la curva alcanza aproximadamente 45–50°, especialmente si continúa progresando o existe un riesgo alto de que lo haga.
La edad, la madurez ósea, el patrón de la curva y su evolución pueden modificar estos rangos. En adultos, la decisión depende sobre todo de la discapacidad, el dolor radicular, el desequilibrio corporal, la afectación neurológica y el balance entre beneficios y riesgos.
Cómo se diagnostica la escoliosis
El diagnóstico comienza con una historia clínica cuidadosa. En niños y adolescentes interesa conocer cuánto crecimiento queda, si existen antecedentes familiares y si la deformidad se ha vuelto más visible durante los últimos meses. En adultos cobran mayor importancia el dolor, la limitación para caminar, la inclinación del tronco y los síntomas neurológicos.
Después se realiza una exploración física de la alineación de los hombros, las escápulas, la cintura, la pelvis y la cabeza. El test de Adams permite observar mejor la rotación del tronco y ayuda a valorar si existe sospecha clínica de escoliosis.
Si la exploración hace sospechar una curva, el especialista puede indicar una radiografía de columna completa en carga, realizada de pie, para confirmarla y medir el ángulo de Cobb. Una exploración normal, sin asimetrías, síntomas ni otros factores de riesgo, suele permitir evitar radiografías de rutina. La indicación debe individualizarse para reducir exposiciones innecesarias, especialmente durante el crecimiento.
En esta línea, puedes leer la noticia sobre el estudio presentado por el Dr. Adrián Cascales para mejorar la indicación de radiografías en pacientes con escoliosis.
La resonancia magnética no es una prueba rutinaria en una escoliosis idiopática adolescente típica. Puede valorarse ante signos neurológicos, dolor constante, nocturno o radicular, progresión rápida o un patrón de curva atípico. En la escoliosis congénita suele realizarse para estudiar posibles anomalías asociadas de la médula espinal.
Una valoración de rehabilitación no se limita a medir grados. También analiza el equilibrio, la flexibilidad, la fuerza, el patrón respiratorio, el dolor y la repercusión en la vida diaria.
Tratamiento de la escoliosis
El tratamiento depende de la edad, el tipo de escoliosis, el ángulo de Cobb, el potencial de crecimiento, la evolución y los síntomas. Dos personas con una curva similar pueden necesitar estrategias distintas si una continúa creciendo y la otra no, o si una presenta limitaciones y la otra permanece asintomática.
Las opciones principales son la observación, el corsé y la cirugía. La rehabilitación y los ejercicios específicos pueden integrarse en el manejo conservador según las características de cada paciente.
Observación y seguimiento
La observación es adecuada cuando la curva es pequeña y el riesgo de progresión es bajo. Consiste en realizar revisiones periódicas, programar únicamente las radiografías justificadas y controlar la evolución durante el crecimiento.
No significa “no hacer nada”, sino vigilar en el momento adecuado para intervenir si la curva progresa.
Tratamiento con corsé
El corsé se utiliza principalmente en adolescentes que todavía están creciendo y presentan curvas con riesgo de progresión. Los corsés diurnos más habituales pueden pautarse entre 16 y 23 horas al día, aunque también existen modelos nocturnos. El tipo de ortesis, las horas de uso y la frecuencia de revisión deben individualizarse.
La adherencia es fundamental. El estudio BrAIST mostró que el corsé reduce el riesgo de que la curva alcance 50°, el umbral radiográfico utilizado en el estudio y habitualmente asociado a valoración quirúrgica. También observó una relación entre más horas de uso y mejores resultados, aunque eso no permite garantizar un resultado concreto para una cantidad determinada de horas.
Ejercicios específicos y rehabilitación
Los ejercicios fisioterapéuticos específicos para escoliosis, conocidos como PSSE, pueden formar parte del tratamiento conservador en pacientes seleccionados. Las guías SOSORT recomiendan programas individualizados, basados en la autocorrección tridimensional y supervisados por profesionales formados, aunque los resultados de los estudios no son uniformes.
En 2025, un ensayo con 128 jóvenes —en su mayoría con curvas leves— observó a los seis meses una mejor evolución del ángulo de Cobb con un programa de PSSE apoyado mediante herramientas digitales y supervisión que con un programa domiciliario convencional. Todavía es necesario confirmar si ese efecto se mantiene a largo plazo.
Los ejercicios pueden mejorar el control postural, la función y el dolor, pero no sustituyen al corsé ni a la cirugía cuando estos tratamientos están indicados.
Rehabilitación de la escoliosis en adultos
En adultos, la rehabilitación se orienta sobre todo a mejorar la función y controlar el dolor, no a enderezar de manera estructural la columna.
El tratamiento puede incluir evaluación funcional, reeducación motora, ejercicios específicos, ergonomía y adaptación de las actividades cotidianas. Si existe dolor irradiado, también pueden plantearse medidas analgésicas o infiltrativas con finalidad sintomática, teniendo en cuenta que no corrigen la curva.
El médico rehabilitador puede integrar los hallazgos de la exploración y las pruebas de imagen, diseñar un programa funcional y coordinar la atención con otros especialistas cuando sea necesario.
Cuándo hay que operar la escoliosis
En niños y adolescentes, la cirugía suele valorarse cuando la curva alcanza aproximadamente 45–50°, especialmente si continúa progresando o existe un riesgo alto de que lo haga. La decisión siempre debe individualizarse.
La intervención más habitual es la artrodesis o fusión vertebral con implantes. Su objetivo es corregir parcialmente la curva, estabilizarla y evitar que siga progresando.
En adultos, la cirugía puede valorarse en pacientes seleccionados con discapacidad importante, dolor radicular por compresión concordante, deformidad progresiva, estenosis relevante o desequilibrio espinal, después de considerar las alternativas conservadoras y el balance individual entre beneficios y riesgos. El dolor axial aislado en una columna equilibrada no se considera, por sí solo, una indicación suficiente.
Valoración de escoliosis en Murcia
Si buscas una valoración de escoliosis en Murcia, el Dr. Adrián Cascales, especialista en Medicina Física y Rehabilitación, puede realizar una primera orientación, el seguimiento funcional y la coordinación del tratamiento.
Su práctica incluye la ortopedia infantil y la escoliosis, la ecografía musculoesquelética y el tratamiento funcional personalizado en Murcia y Alcantarilla. Puedes consultar aquí sus centros y vías de contacto.
Preguntas frecuentes sobre la escoliosis
¿La escoliosis se corrige sola?
Las curvas muy pequeñas pueden mejorar, pero no es lo habitual. Una curva leve puede permanecer estable o progresar si todavía queda crecimiento, por lo que conviene realizar el seguimiento indicado.
¿La escoliosis duele?
En niños y adolescentes, muchas escoliosis no producen dolor. Si aparece dolor constante, nocturno, intenso o progresivo, especialmente acompañado de debilidad o entumecimiento, es necesario realizar una valoración médica. En adultos, el dolor es más frecuente y puede relacionarse con cambios degenerativos asociados.
¿Los ejercicios pueden corregir la escoliosis?
Los ejercicios pueden mejorar el control postural, la función, el dolor y, mediante algunos programas específicos, determinados parámetros de la curva. No sustituyen al corsé ni a la cirugía cuando estos tratamientos están indicados.
¿Cuántas horas al día hay que llevar corsé?
Depende del tipo de curva y del modelo de ortesis. Los corsés diurnos más habituales pueden pautarse entre 16 y 23 horas al día, pero existen también corsés nocturnos. La pauta concreta debe establecerla el especialista.
¿Se puede hacer deporte con escoliosis?
Sí, en la gran mayoría de los casos. La actividad física es beneficiosa para la salud general, aunque no corrige la curva ni sustituye el tratamiento específico. Las limitaciones, si fueran necesarias, se individualizan según los síntomas, la evolución, el uso de corsé o una cirugía reciente.
¿Cuándo hay que operar la escoliosis?
Durante el crecimiento, la cirugía suele valorarse cuando la curva alcanza aproximadamente 45–50°, especialmente si continúa progresando o existe un riesgo alto de que lo haga. En adultos pesan más el dolor incapacitante, la afectación neurológica, el desequilibrio, la pérdida de función y el balance entre beneficios y riesgos que el número de grados por sí solo.
Fuentes médicas consultadas
- Scoliosis Research Society: glosario y clasificación.
- AAOS OrthoInfo: escoliosis idiopática en niños y adolescentes.
- Scoliosis Research Society: observación y seguimiento, corsé y cirugía.
- Estudio BrAIST sobre el tratamiento con corsé.
- Guías SOSORT sobre tratamiento conservador.
- Ensayo de 2025 sobre PSSE con apoyo digital.
- AAOS OrthoInfo: síndrome de cauda equina y signos de urgencia.
- American College of Radiology: criterios de imagen en la escoliosis infantil.
- Scoliosis Research Society: manejo no quirúrgico de la escoliosis del adulto.
Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye una valoración médica individual.


Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!